Imagen: Sin título (It is only?) (2003). Acrílico y grafito sobre lienzo. 280 x 355 cm. Colección MUSAC.

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Título: Make death listen (Haz que la muerte escuche)
Artista: Muntean/Rosenblum (Graz, Austria, 1962 y Haifa, Israel, 1962)
Comisario: Agustín Pérez Rubio
Coordinador: Carlos Ordás
Diseño de montaje: Gogo Kempinger
Fechas: 23 de septiembre, 2006 - 7 de enero, 2007
Lugar: Salas 1 y 2 , MUSAC
El MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, inaugurará el próximo 23 de septiembre una muestra retrospectiva del trabajo de la pareja artística formada por Markus Muntean (Graz, Austria, 1962) y Adi Rosenblum (Haifa, Israel, 1962), en la que será su primera exposición individual en España. Juntos como tándem artístico desde 1992, su obra ha sido expuesta en innumerables ocasiones en algunas de las más prestigiosas salas de todo el mundo (De Appel, en Amsterdam; Tate Britain, en Londres; Australian Centre for Contemporary Art, en Melbourne; MWMWM, en Brooklyn, Nueva York), y sus obras se encuentran en algunas de las más importantes colecciones de arte internacionales. Make death listen supone un punto de inflexión en su carrera expositiva, dado el punto de vista retrospectivo que caracteriza a la muestra, donde se incluyen obras desde 1998 hasta nuestros días. Paralelamente a esta exposición, y a partir del mes de octubre, el Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona organiza un muestra que complementa la del MUSAC, y en la cual se presentará el último trabajo videográfico de Muntean /Rosenblum.
El trabajo de Muntean/Rosenblum se centra fundamentalmente en la pintura y el dibujo, si bien con constantes incursiones en otras disciplinas como la fotografía, el vídeo, la instalación e incluso la performance. El hilo conceptual que recorre todo su trabajo gira en torno al momento de desorientación existencial y la crisis de identidad que supone el paso a marchas forzadas hacia la madurez que sufre el adolescente en el mundo contemporáneo. Desde una perspectiva de tipo dual, que combina la imagen con texto escrito (o hablado, en el caso de los vídeos), sus obras desarrollan una reflexión sobre la deriva generacional en la que se ven sumidos los personajes que pueblan estas pinturas. Partiendo de una técnica tradicional, que abunda en las disposiciones clásicas de perspectiva y composición, e incluso adoptando tipos iconográficos derivados de la imaginería religiosa, estas obras se ven inmersas en una atmósfera cercana a la irrealidad, sutilmente ligada al grado de contención emocional reflejado en los personajes que las pueblan. Sirviéndose de recursos referenciales de esta generación hija de la sociedad tardo-capitalista, la huida‚real o figurada‚ de la ciudad hacia la naturaleza se convierte en elemento recurrente en casi todas sus obras, así como las alusiones al mundo del cómic, donde cada imagen va subrayada por la introducción de textos alegóricos que hacen una muy ambigua referencia a lo que vemos representado en la obra, y que resultan un complemento ideal de esa lectura que Muntean/Rosenblum hacen de la sociedad contemporánea a partir de sus herederos forzosos. Partiendo de unos modelos humanos y estéticos reconocibles, aquéllos que pueblan las portadas de revistas y los distintos canales publicitarios de los mass media contemporáneos, sus obras no eluden un fuerte componente crítico, mediante el que se cuestiona el rol asumido por estos adolescentes en la sociedad actual: un papel marcado por la presión que ejerce la generación precedente, que proyecta en ellos sus propias esperanzas, y la conformación del nuevo entramado moral que de ello se deriva y en el cual se ven forzosamente inmersos.
Make death listen hace patente todos estos componentes estéticos y conceptuales a través de un recorrido cronológico que abarca desde finales de los años noventa (la pieza más antigua de la muestra es de 1998) hasta la actualidad, incluyendo algunos trabajos realizados ex profeso para la muestra. Este recorrido viene a su vez marcado por una escenografía muy concreta, que estructura la exposición a lo largo de cinco pequeñas salitas construidas en mitad de las grandes salas expositivas del museo, con sus paredes interiores revestidas con telas de color, y que recrean la atmósfera de los tradicionales salones de pintura del siglo XIX en los que se mostraban los cuadros al público en las grandes exposiciones y pinacotecas. Cinco salones exentos los unos de los otros, pero directamente interrelacionados para conformar un paseo circular por las salas 1 y 2 del museo, a modo de ciclo ininterrumpido que replantea la propia exposición como una verdadera instalación. Acompañadas de dos cabinas para las videoinstalaciones y las diferentes esculturas y fotografías que completan la muestra, estas salas aparecen como elemento estructurador de la exposición, y permiten al espectador descubrir la evolución estilística y conceptual que une sus primeros trabajos, dentro de una estética más hierática y decididamente pop, hasta las composiciones barroquizantes de sus trabajos más recientes. Entre las obras seleccionadas encontramos piezas de los más importantes museos y colecciones europeos, tanto públicos como privados, así como cuatro obras pertenecientes a la Colección MUSAC: un dibujo de gran formato, una videoinstalación y dos importantes pinturas.
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