Tobias Buche 1978, Berlín, Alemania
Vive y trabaja en Berlín, Alemania |
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Conocido por sus instalaciones que consisten en paneles estables
y paredes móviles a los que pega gran variedad de
fotografías, fotocopias e impresiones de ordenador, Tobias
Buche nos recuerda a alguien que a lo largo de los años ha
ido coleccionando todo tipo de imágenes y que ha decidido que
ya es hora de sacarlas de las cajas de zapatos y mostrarlas
al mundo. Pero su obra también nos remite al atlas de la
memoria de Aby Warburg, quizá una de las fuentes de inspiración
de Buche. Sin embargo, a primera vista, la instalación y
disposición de las paredes evocan los accesorios académicos
o educativos y paneles escolares, aunque una lectura más
atenta de estas paredes múltiples no sugiere ninguna forma
especial de mirar ni se imponen como estructuras dotadas de
sistemas de ordenación didáctica. Sus imágenes "encontradas"
‚algunas conocidas o de alguna manera familiares, y otras
tomadas por el artista‚ parecen expuestas en estos retablos
de modo aleatorio, sin ningún tipo de intención narrativa ni
secuencia. No constituyen ninguna reivindicación ni demanda
formal inflexible, ni aspiran a ninguna clase de categorización
significativa que pudiese sugerir una orientación o tema concretos.
En lugar de eso, parecen buscar una complejidad más
oscura, tal vez abstrusa, tanto en la sintaxis de las disposiciones
de Buche como en los conceptos que revelan las imágenes
y sus relaciones, sus divergencias y sus resquicios. Ni siquiera
los títulos de sus instalaciones y exposiciones‚cuando tienen
títulos‚ nos ayudan a definir esta muestra tan enigmática y extraña
de discontinuidad, convergencias y heterodoxia visuales,
de referencias marginales y asociaciones crípticas de imágenes
cuyas fuentes siguen siendo fundamentalmente desconocidas.
Ni siquiera cuando somos conscientes de que podrían tener una
procedencia privada o pública, que son recortes de periódico
de este o aquel episodio político o social, o que podrían haber
sido encontradas en Internet. Muchas de ellas son recortadas
o borrosas, muchas han sido manipuladas digitalmente y, en
algunos casos, el artista ha borrado toda huella que pudiese
identificar su origen. En cualquier caso, Buche nos deja siempre
con nuestras preguntas y nuestros recuerdos, expuestos
a la superposición emocional que nos anima a aferrarnos
tenazmente a este tipo de jeroglífico. (O. Z.)
Imagen: Sin título (vista y detalle de la instalación en la exposición Dischord, Klosterfelde, Berlín/DE), 2004
Paneles móviles, fotocopias, collages, impresiones digitales, 210 x 280 x 150 cm + 210 x 250 x 150 cm
Cortesía de Klosterfelde, Berlin/DE |
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