Mona Marzouk 1968, Alejandría, Egipto
Vive y trabaja en Alejandría, Egipto |
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Mona Marzouk ha realizado pinturas y esculturas que combinan elementos dispares, inspirados principalmente en la arquitectura, para crear formas sutiles y discretas. No obstante, estas imágenes desarraigadas, desplazadas, logran evocar una suerte de vínculo cultural imperceptible, si bien un vínculo que nunca podríamos fijar como es debido en el campo algo impreciso, misterioso y delicado de los colores pastel sublimes y tenues que ha empleado para representar estas imágenes. A veces, como ocurre en algunos de sus murales más célebres, la obra parecía incluso desaparecer del todo. En muchas de estas obras Marzouk ha recurrido a aspectos de la arquitectura de su país, del pasado y del presente, junto con otras referencias y estilos, para estimular y potenciar algún tipo de hibridación cultural. Pero quizá sea en sus esculturas donde esta fusión es más evidente. En cambio, en la serie de pinturas recientes que Marzouk ha realizado a lo largo de los dos últimos años, se atreve a ir más lejos, a experimentar con composiciones y asociaciones que suscitan alianzas y uniones inusitadas. Aquí no sólo depende de elementos arquitectónicos entresacados de distintas fuentes históricas, culturas y épocas, sino que fundamentalmente rescata y se apropia de los mundos de la mitología, la tecnología, la ciencia e incluso el cómic para animar sus intereses y preocupaciones actuales. Mientras sobre lienzo estas criaturas todavía parecen vacilantes y relacionadas‚por sus tonos y colores‚ con sus pinturas anteriores, cuando aparecen en sus grandes murales en blanco y negro son resueltas y contundentes. No es que estos montajes ficticios y especies fantásticas de organismos y seres logren o representen una historia o narración ausentes del trabajo anterior de Marzouk. Antes al contrario, como ocurre en las pinturas y esculturas "arquitectónicas", estas imágenes no tienen vínculos históricos ni están construidas a través de los discursos de un orden simbólico o ideológico. En realidad, cada una de estas criaturas desconoce la existencia de las otras y es más bien un universo sin límites, sin sentido ni puntos de referencia fijos, un universo que se transforma incesantemente en los únicos confines del régimen del deseo. (O. Z.)
Imagen: Black Gold Odyssey (vista y detalle), 2006.
Mural. Dimensiones variables. Cortesía de la artista y REDCAT, Los Angeles/US. Foto de Scott Groller |
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