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MUSAC presenta por primera vez el último proyecto fotográfico de Ángel Marcos sobre China
Título de la exposición: Ángel Marcos. China
Artista: Ángel Marcos (Medina del Campo, Valladolid, 1955)
Coordinación: Helena López Camacho
Lugar: Sala 3.1 y 3.2, MUSAC
Fechas: 19 de Mayo - 2 de Septiembre, 2007
MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, presenta por primera vez el último proyecto fotográfico de Ángel Marcos, fruto del viaje realizado a China durante enero de 2007. La nueva producción enlaza con dos de las series fotográficas más conocidas y sobresalientes del artista, Alrededor del sueño (Nueva York, 2001) y En Cuba (La Habana, 2004-06), y constituye el final de esta trilogía en la que el artista dialoga con la ciudad a través de la publicidad y propaganda, tratando de desvelar su particular visón acerca de las vinculaciones existentes entre los poderes imperantes y las realidades y anhelos del colectivo que las habita.
Con el título de China, Ángel Marcos (Medina del Campo, Valladolid, 1955) completa la trilogía iniciada seis años antes en la ciudad de Nueva York, y que tendría continuidad en La Habana en 2004; la cual, si bien en localizaciones espaciales muy diversas, gira entorno al mismo parámetro conceptual: el diálogo producido entre la población y el poder que rige la ciudad a través de la publicidad y la propaganda. Adentrándose tanto en los núcleos urbanos como en las periferias de Hong Kong, Pekín y Shangai, el artista retrata el contraste surgido entre pasado y presente, tradición y vanguardia, a través de la publicidad, la yuxtaposición de arquitecturas y, en definitiva, la acumulación del paisaje metropolitano. El resultado es un amplio proyecto, compuesto de fotografía y vídeo, que desvelará la personal visión de Ángel Marcos sobre la China actual en el MUSAC.
Ángel Marcos: su obra
Ángel Marcos, pese a haberse dedicado previamente a la fotografía profesional, no se adentra en el territorio artístico hasta 1992, momento en el que con motivo de un encargo fotográfico acerca del Teatro Calderón (Valladolid), Viaje por Teatro Calderón (1992), decide escapar de los férreos formalismos fotográficos para adentrarse en la subjetividad de la fotografía artística.
En este momento el artista se plantea su posicionamiento profesional en el mundo del arte e incorpora a su trabajo una dinámica diferente. Estas obras dejan patente el carácter escenográfico de las mismas y en ellas elimina, por primera vez, lo vano y anecdótico tratando de evocar la memoria del propio lugar a través del testimonio de los propios objetos y el espacio. Obras como Estampas personales (1984) son claros precedentes de los cambios que su obra iba a sufrir, principalmente en lo que a escenificación de la realidad en detrimento de su documentación se refiere.
Ángel Marcos inicia una trayectoria artística centrada en dos conceptos clave: el territorio y su poder evocador de la memoria, y el viaje, entendido no sólo como desplazamiento físico, sino como indagación personal y toma de conciencia. Estas dos ideas sufren a su vez una evolución propia, no siempre cronológica, que se materializa en la ampliación de los horizontes espaciales. El punto de partida será su entorno más cercano, los parajes e historias de su Medina del Campo natal‚¬â€?el paisaje‚¬â€? pasando por un estadio intermedio en el que la figura de la persona y sus circunstancias toman protagonismo‚¬â€?lo humano‚¬â€? para finalmente llegar a un nuevo estadio en el que ambas, el paisaje y lo humano se funden en la Ciudad.
Paisajes (1997) y Rastros (2002-03) pertenecen a este primer grupo ligado al entorno más inmediato, en las que el artista protagoniza un reencuentro con la naturaleza, los rincones y hábitat de su infancia, iniciando un diálogo sincero con el paisaje y su pasado. De esta manera, en la primera de las series son los paisajes desolados, animales muertos, nidos vacíos o restos de comida encontrados los que, en forma de huella o rastro, le ayudan a recrear su memoria; mientras que en Rastros, es el propio artista quien, sirviéndose del mismo paraje como escenario, introduce objetos‚¬â€?baldosas, luminosos o flores‚¬â€? que le llevan a esa ansiada recuperación de su historia.
Los bienaventurados (1997), Obras póstumas (1999) y La Chute (2000) suponen la irrupción de la figura humana en su obra, y por primera vez son las personas las que, ubicadas en espacios concretos, remiten a realidades del presente y el pasado. Ángel Marcos elige para la narración de Los bienaventurados (1997) dos construcciones abandonadas a modo de escenario, donde retrata a prostitutas, niños o ancianos enajenados, que no hablan sino de la pobreza, lo grotesco, la tristeza, la crueldad y la exclusión, obligando al espectador a reflexionar sobre todo lo que pese a existir, permanece invisible ante la mirada del ser humano.
En Obras póstumas (1999) por el contrario, sustituye la escenificación por la inserción de fotografías de personas que, reflectadas en pantallas, son introducidas en espacios físicos reales relacionados con la propia narración; mientras que en La Chute (2000) son las propias personas y los problemas sentimentales de pareja las que toman todo el protagonismo y, de esta manera, el espacio constituye un mero elemento de contextualización.
Estudiado el espacio cercano‚¬â€?el paisaje‚¬â€? y la persona‚¬â€?lo humano‚¬â€?, en relación a su capacidad para recrear la realidad, Ángel Marcos termina por encontrar en la ciudad un marco ideal donde ambos conceptos se funden para reflejar las mismas constantes presentes en obras anteriores, y de este modo Alrededor del sueño (2001), En Cuba (2004-06) y China (2007), son las tres series en las que el artista amplifica el territorio a explorar con su cámara fotográfica.
Ángel Marcos: China
La nueva producción, recogida bajo el título de China, responde a un amplio proyecto fotográfico realizado en las ciudades de Hong Kong, Pekín y Shangai durante enero de 2007, y constituye el final de una trilogía iniciada seis años antes en la ciudad de Nueva York, que tendría su continuidad en La Habana en el año 2004. Ángel Marcos concibe las series de Alrededor del sueño (2001), En Cuba (2004-06) y China (2007) como un único proyecto que, si bien en localizaciones espaciales muy diversas, giran entorno al mismo parámetro conceptual: el diálogo producido entre la población y el poder que rige la ciudad a través de la publicidad y la propaganda.
El primero de los trabajos, Alrededor del sueño, fue realizado en la ciudad de Nueva York en el año 2001, donde reflexiona por primera vez sobre los deseos y necesidades de las personas que la habitan y su relación con la publicidad como principal herramienta del poder. El artista realiza un planteamiento en el que la valla y los eslóganes publicitarios de los alrededores de Manhattan simbolizan la idea del deseo contenida en esta ciudad. Un deseo de triunfo y de poder que, en su bipolaridad, se enfrenta a cúmulos de basura, vagabundos, y en definitiva, historias vitales de fracaso y frustración.
Tres años más tarde, y tras haber trabajado en la ciudad icono del capitalismo occidental, en 2004, el artista viaja a La Habana, Cuba, símbolo de resistencia socialista, para adentrarse en un nuevo proyecto. Esta serie, conceptualmente enfrentada y unida al mismo tiempo a la neoyorquina, le lleva a seguir con la vía de los eslóganes, sólo que en esta ocasión los logotipos y mensajes ligados al mundo del consumo son sustituidos por los iconos y lemas de la revolución. Ángel Marcos retrata una vez más espacios vacíos de gente en la mayoría de los casos, en los que las propias calles hablan por sí mismas abiertas al horizonte del mar y el cielo, y a la historia de un pueblo reflejada en los lemas de sus fachadas.
En enero de 2007, Ángel Marcos realiza un largo viaje a China, adentrándose en una lejana realidad oriental con la idea de finalizar este extenso proyecto. El artista selecciona China como punto final de su recorrido impulsado, en parte, por la singularidad que el régimen comunista y su reciente apertura al mercado capitalista le ofrecían en relación al estudio de su trabajo. Ángel Marcos supera las distancias y dificultades que el propio idioma y la cultura oriental suponían para él y, despojado de ideas preconcebidas, reflexiona a través de la imagen sobre lo que acontece a su alrededor.
Durante un largo mes recorre los núcleos urbanos y periferias de Hong Kong, Pekín y Shangai ‚¬â€?ciudades de primer orden en los planes de desarrollo chinos‚¬â€?, retratando sus calles y rincones, en los que los eslóganes publicitarios, la yuxtaposición de arquitecturas y, en definitiva, la acumulación del paisaje metropolitano aportan una peculiar perspectiva de la China actual.
El resultado de su viaje es un amplio proyecto, compuesto de fotografía y vídeo, en el que el artista trata de acercar esta singular realidad, donde pasado y futuro, tradición y vanguardia, se mezclan y configuran un amplio espectro de contrastes. Gran parte de esta extensa producción podrá contemplarse por primera vez en las salas 3.1 y 3.2. del MUSAC, hasta el 2 de septiembre de 2007.
La publicación: Ángel Marcos, China
La muestra será acompañada de un catálogo que recoge de manera exhaustiva el proyecto fotográfico realizado por el artista en China.
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