El proyecto trata de dar cuenta de la naturaleza visionaria y, claramente, adelantada a su tiempo de un autor singular que consigue fusionar en sus proyectos arte y ciencia, realidad y utopía, presente y futuro a lo largo de toda su carrera. Un arquitecto, no analizado en profundidad hasta la fecha, que destaca por su voluntad de adaptación a los cambios sociales y medioambientales, y que genera unos proyectos arquitectónicos de naturaleza temporal, al servicio y respuesta de la necesidad del momento presente, flexible y adaptativa, con una marcada sensibilidad hacia los recursos naturales y gasto energético que permanecen, aún a día de hoy, de plena actualidad.
Desde sus primeros proyectos Prada Poole entiende la arquitectura como una labor predictiva frente a una realidad cada vez más líquida e inestable. Diferentes perspectivas de futuro son, de hecho, constantes en sus proyectos. En ocasiones convertidos en una ‘arquitectura ficción’ en cuyo diseño ha especulado racionalmente sobre avances científicos, técnicos o sociales.
El título de la exposición tiene como origen un artículo escrito por el propio José Miguel en un número especial de la revista El Urogallo en 1974 dedicado al análisis de la “ciudad”, y en el que adelanta lo que serán las bases de su trabajo. El arquitecto promueve en él una arquitectura en la que el material con que está construida la ciudad da la medida temporal de su propia existencia. Por eso, como matiz importante, ya en el título prescinde del término efímera (de uso más común en arquitectura para referirse a una construcción de corta duración), y emplea perecedera: lo efímero dura poco; lo perecedero sucumbe cuando lo hace la materia que lo conforma.
La exposición se vertebra en cuatro apartados que recorren de manera cronológica los proyectos y aportaciones de Prada Poole en el ámbito de la arquitectura y en respuesta a los cambios de la propia sociedad y la ciencia: Optimismo tecnológico (1968-1972), etapa en la que la computación y tecnología adquieren un papel significativo en sus planteamientos urbanísticos; Revolución social (1971-1975), fase en la que desarrolla proyectos de naturaleza efímera y adaptada a las necesidades específicas del momento; Crisis energética I (1973-1976), periodo marcado por la primera gran crisis energética internacional como consecuencia de la subida del precio del petróleo; y por último, Crisis energética II (1976-1988), ciclo en el que Prada Poole repiensa y combina ingeniería, arquitectura y planeamiento urbano para alcanzar el control microclimático en sus propuestas.
Maquetas, fotografías, planos, ensayos y entrevistas dan cuenta de la rica y prolífica carrera de este arquitecto vallisoletano y ponen en relieve los temas más reconocibles de su obra, aplicados a la construcción de arquitecturas neumáticas, sentando las bases de su arquitectura ulterior, especialmente aquellas referidas a los aspectos más tecnológicos.